30.9.11

¡NOS ENGAÑAMOS GIRLS!


Por todas las historias de amor que alguna vez escuché, he podido llegar a muchas conclusiones; y hoy escribo sobre una de ellas. Bueno chicas resulta que: “las mujeres nos engañamos”. La buena noticia es que todas, en algún momento de nuestras vidas, lo hacemos. Así que no hay porque sentirse tonta una vez que lo descubrimos.

¿Por qué nos engañamos?, es muy sencillo. La primera y más obvia razón es porque nos sentimos tan solas que somos capaces de vivir una historia de amor a pesar de todas las cosas que nos indican que no es así. Puede ser que aceptemos engañarnos porque necesitamos tanto un amor en nuestras vidas que simplemente flotamos y suspiramos por el primero que se nos cruza en el camino, bajo el mediocre pensamiento subconsciente “soy lo suficientemente inteligente para estar con este chico sabiendo que solo es un juego que puedo terminar cuando quiera”; la otra posibilidad es que suframos de baja autoestima y simplemente ser lastimadas sea parte de nuestro diario vivir, nos encanta armar novelas y ser las víctimas. El primero de los casos es el más común, en el segundo de los casos recomiendo una sesión psicológica.

¿De qué modo nos engañamos? Esta es la parte más interesante y voy a ser gráfica dando algunos ejemplos. Caso 1: Un chico que te gusta, que obviamente lo ha notado, empieza a afanarte. Tu estas emocionada, feliz, contenta, se te hizo. Un día este chico se da cuenta que tu mejor amiga o amigas saben que él te afana y de pronto te llama molesto para reclamarte porqué les contaste. Aquí empieza el engaño, nos echamos la culpa, no debimos contar nada, él se alejará, y hasta prometemos no decir nunca más nada para poder seguir con su “secreto amor”. Caso 2: Estas saliendo con alguien, que a la primera semana te dijo que te ama, que jamás había sentido nada así por nadie, hemos caído completitas en su red. Un día te dice que hay una chica que lo para molestando, que lo llama, le escribe al Facebook, lo busca, es una loca. Bueno ya estas advertida, y después de eso empiezas a notar esos famosos mensajes en el muro del Facebook, o una que otra llamada secreta, que él indica es de “la loca”. Caso 3: Estas de cita en cita con el chico que te encanta, un día te das cuenta que él no está lo suficientemente interesado en ti como tú en él, por eso decides “darle celos”. Él mágicamente vuelve a ser el chico cariñoso y tierno que fue al inicio, y el círculo da vueltas.

Los tres casos citados tienen un culpable: nosotras. Somos nosotras chicas las que nos engañamos, por continuar con esa relación simplemente creemos todo los que nos cuentan ellos. Si él se molesta porque le contaste a alguien es obviamente porque eres solo una de sus opciones, si otra persona se entera puede que llegue a oídos de otra de sus opciones; si un chico te dice que una chica lo acosa es diminutamente cierto, es verdad que hay locas en el mundo, pero ¡no hay tantas en esta ciudad!, claramente está saliendo con esa chica también y para ella la loca eres tú; si nosotros les provocamos “celos” a ese chico que tiene poco interés en ti, en realidad lo único que harás es dañar su autoestima y para demostrarse a él mismo lo “macho” que es, te reconquistará solo para que sigas comiendo de su mano.

No hagamos más esa locura de engañarnos, porque aunque lo neguemos, ¡si nos afecta!. Seamos pacientes, porque un buen día, el amor de nuestras vidas estará frente a nosotras.

BAJO LA ENVIDIA


Muchos condenan la envidia. Hoy yo prefiero ver a la envidia como una palanca, pues detrás de la envidia está la admiración.

Así es, el ser humano es complejo, es bueno o es malo, pero todo depende de cómo lo veamos. No quiero sonar pretenciosa, no lo soy, sin embargo después de varios años de pensar y repensar mis experiencias, he identificado los casos de envidia en mi vida, no sólo hacia mí sino de mí hacia otras personas, al fin y al cabo también soy humana, una pequeña pero humana al fin jaja.

Para bien o para mal las experiencias de envidia en mi vida me llegaron a temprana edad. Mi personalidad siempre fue muy fuerte, siempre fui muy extrovertida, me iba bien en los estudios y eso no le caía bien a todos. Lo que comprendí fue que la envidia no es más que el deseo reprimido de ser como la otra persona, al no poder ser como él o ella simplemente empiezas a decir o hacer cosas que minimicen sus valores, logros y cualidades. En cualquiera de los dos casos, si te envidian o envidias, eso tiene que servirnos como un escalón más en lo que desearíamos lograr. Por ejemplo, si envidiamos el auto de alguien, nuestro objetivo ya no será tener ese auto sino tener una camioneta; si envidiamos el nuevo departamento de alguien por qué no soñar con una linda casa con piscina.

Al final de cuentas eso que siempre decimos sobre “el mundo da vueltas” es increíblemente cierto. Envidia lo que quieras si eso te sirve para ambicionar, envidia pero no critiques pues tu algún día lograras algo mejor y no querrás ser criticada. Cuando te sirva envidiar ¡hazlo! sin desear mal, el mundo es redondo y esas malas vibras regresarán a ti. Pero cuando tomes mis consejos, asegúrate de no estar trabajando duro por ser como alguien, de repente empieces a vivir el sueño de otra persona y no el tuyo propio.